La importancia del juego
para el desarrollo saludable y el aprendizaje de los niños está sobradamente
documentada y queda fuera de todo cuestionamiento. Décadas de estudios han
mostrado que el juego es fundamental para el desarrollo físico, intelectual y
socioemocional a todas las edades. Sobre todo, la forma más pura de juego: el
juego no estructurado, automotivado, imaginativo, independiente, cuando los
niños inician sus propios juegos e incluso inventan sus propias normas para el
juego.
A través del juego, los más pequeños aprenden
a reconocer colores y formas, sabores y sonidos. Un poco más adelante, los
niños usan el juego para aprender a respetarse mutuamente y descubren el valor
de la amistad, el compañerismo, la colaboración.
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